Educación monástica
Desde su llegada a México, Gueshe Khenrab se ha distinguido
por ser un maestro hábil y un experto en rituales, a la vez que
mantiene una actitud sencilla, amable y paciente con quienes se acercan
a él. Así se ha formado:
“Ingresé a un monasterio local en Bhután a la edad
de siete años y estudié ahí durante casi trece
años. Ahí aprendí todo tipo de rituales. Después
decidí entrar al Monasterio de Drepung Loseling, gracias a la
inspiración de mi tío, quien había estudiado en
ese lugar. Entonces yo tenía veinte años. Para obtener
el grado de Gueshe, mis estudios incluyeron las cinco materias principales:
Paramita (“Ornamento de la Realización Clara”, o
etapas del camino), Madyamica (“Camino medio”), Abidharma
(“Tesoro del Conocimiento”) y Vinaya (“Código
Moral de Conducta”). Después de casi veinte años
de estudio, logré el título de Gueshe en 2003.
“Mi maestro raíz (guru) es el Shartse Chögye Lobsang
Tenzin [Shartse Chögye es un cargo que, junto con el Jangtse Chögye
y el Ganden Tripa, constituyen la alta jerarquía del linaje Gelu.]
Mi guru, un gran practicante, es quien me muestra el camino a la Iluminación;
es como mis ojos.”
Su designación y su experiencia en México
“Cuando obtuve el grado de Gueshe, el director del Instituto
Loseling de Atlanta, Gueshe Lobsang Tenzin, me invitó a venir
a México para enseñar el Dharma y por eso ahora estoy
aquí. Es importante señalar que no vengo a hacer proselitismo,
sino a compartir mis conocimientos de filosofía, psicología
y meditación budistas con todas las personas interesadas, y ayudarles
a que esto redunde en su beneficio. Mi deseo es ayudar a tanta gente
como sea posible, pues considero que el propósito principal de
mi vida es ese: servir a los demás. Como monje, el mejor camino
para lograrlo es a través del Dharma y de las enseñanzas
del Budismo, y esta labor implica no hacer distinciones entre la gente.
Asimismo, espero ser útil para quienes sufren de adicciones,
pues algunas personas han acudido a mí en busca de consejo para
ese tipo de problemas y creo que el Budismo puede resultar útil
en tales casos.
“Gueshe Lobsang me dijo que venir a enseñar el Dharma
era muy importante y por eso acepté. Sin embargo, cuando llegué
a México, era un lugar muy diferente. Había varias cosas
que me hacían sentir incómodo y tenso, pues era la primera
vez que yo estaba en un país extranjero. Al principio pensé:
¿Cómo puedo ayudar a la gente con el Dharma? ¿Cómo
se sentirá con las enseñanzas? Con el tiempo, me acostumbré
a los mexicanos y al ambiente de la Ciudad de México, en especial
gracias a la ayuda que me brindaron muchas personas y a su actitud respetuosa
hacia mí. Estaban preocupados y procuraron lo más posible
que yo me sintiera bien. Así, veo a los mexicanos como gente
cálida y cordial. Con su ayuda, pronto pude vencer la tensión
y la incomodidad.
Cuando llegué, no me gustaba ir de un lado a otro, pero ahora
conozco varios lugares y a donde quiera que voy puedo hacer amigos,
así que ya me acostumbré. A pesar de esto, debo admitir
que cuando estoy feliz, me siento a gusto en cualquier lugar; cuando
no estoy feliz, no me siento a gusto. Depende de mi humor.”
Audiencia privada con Su Santidad el Dalai Lama en Nueva York
En septiembre de 2003, Gueshe Khenrab tuvo la oportunidad de viajar
a E.E.U.U. con un grupo de mexicanos para entrevistarse con S.S. el
Dalai Lama. Así explica él esta maravillosa ocasión:
“He visto a S.S. el Dalai Lama en varias ocasiones y he asistido
a sus enseñanzas. No obstante, en esta ocasión, la posibilidad
de tener una audiencia privada con Él en Nueva York constituyó
una experiencia nueva. Siempre he considerado a S.S. no como un ser
humano ordinario, sino como una emanación de Avalokiteshvara,
el Buda de la Compasión. Así que creo que fue una gran
oportunidad el reunirme con Él en un país extranjero.
Hubo un momento en que S.S. puso su mano en mi hombro y entonces recé:
“Ojalá nunca me aparte de esta sensación.”
Para mí, fue como un regalo de S.S., y me sentí como alguien
liberado tras treinta años de prisión que se reúne
de nuevo con sus padres. Así de especial fue el encuentro.”
Momento en que S.S. el Dalai Lama coloca
su mano sobre Gueshe
Khenrab. Al lado de S.S. el Dalai Lama se encuentra nuestro presidente
Ramón Corona.
El Instituto Loseling de Atlanta
En febrero de 2004, Gueshe Khenrab visitó este Instituto
y nos relata sus impresiones:
“Me sentí muy bien en el Instituto Loseling de Atlanta,
un centro de enseñanza del Dharma. Me parece que es perfecto
en todo sentido. Gueshe Lobsang lo administra estupendamente, no para
su beneficio personal, sino para el de todos los seres sintientes, en
especial para beneficio de los monjes del Monasterio de Drepung. Estuve
muy feliz ahí. Con respecto al Instituto Loseling de México,
considero que existe una conexión kármica positiva con
el propósito de ayudar a la gente.”
Enseñanzas en México
“La manera de enseñar el Dharma en el Monasterio de Drepung
es diferente de la que requiere México, por lo tanto tuve que
modificarla. En mi opinión, algunos temas no resultan significativos
aquí y otros no son para que yo los enseñe. A pesar de
lo anterior, he descubierto que los estudiantes mexicanos están
contentos con mi trabajo y yo me siento muy a gusto con ellos. Están
sumamente interesados en el Budismo tibetano.”
Mensaje para el pueblo de México
“En general, el preciado renacimiento humano [nuestra condición
humana] es maravilloso y difícil de encontrar. En esta vida contamos
con la oportunidad de ayudar a otros de manera apropiada y estamos en
condiciones de practicar las enseñanzas budistas con autenticidad,
de corazón. Sería maravilloso que diéramos un paso
hacia el amor y la compasión. Esto es necesario no sólo
para los mexicanos, sino para todos los seres humanos, en cualquier
religión, en cualquier situación, incluso en política.
En el trabajo, en donde sea, cultivar el amor y la compasión
resultará útil. Si los practicamos, podremos reducir los
conflictos, los desastres y las guerras, y en consecuencia no necesitaremos
de manifestaciones y protestas.
“De esta manera, si tienen compasión, no lastimarán
a la gente. Si se enojan, la dañarán y empeorarán
los problemas. Con compasión, hablarán con amabilidad,
su expresión se suavizará y no requerirán de puños
cerrados.”
Este es nuestro maestro, Gueshe Khenrab Tenzin, quien está
en México como parte de una vida dedicada al servicio; esperamos
que sus enseñanzas y, sobre todo, su ejemplo, nos ayuden a desarrollar
nuestra verdadera naturaleza humana.
Entrevista realizada el 28 de mayo del 2004.
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