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Ideario del Dalai Lama, parte 1 |
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Hemos recopilado una breve selección del pensamiento de S.S. el Dalai Lama. En esta primera parte tratamos los temas de la responsabilidad universal, la ética para el nuevo milenio, el mundo actual , la situación del Tíbet, la ecología y la ciencia. Cada cita presenta su fuente y al final del artículo podrá encontrar la bibliografía completa. Si ha sido de su agrado esta selección le invitamos a leer estos libros. Además, se presentan ligas a sitios de interés en Internet. |
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Sobre la responsabilidad universal “Los seres humanos han intentado crear sociedades más
justas e igualitarias, han establecido instituciones con cartas magnas
para combatir las fuerzas antisociales. Desgraciadamente todas estas
ideas han sido desviadas por el egoísmo”. “El mundo se está empequeñeciendo, y no sólo
desde el punto de vista económico. Diferentes áreas se
están volviendo interdependientes; cada problema en cada remoto
lugar está conectado con la crisis del globo…” “…[hay] un reconocimiento cada vez mayor de que ni los
individuos ni los países pueden resolver todos sus problemas
por sí solos, es decir, de que nos necesitamos los unos a los
otros”. “El desarrollo de la sociedad humana se basa completamente en
la ayuda mutua de las personas. Cada individuo tiene la responsabilidad
de ayudar a la comunidad a cambiar en la dirección correcta y
cada uno de nosotros debe asumir esta responsabilidad”. Sobre la ética para el nuevo milenio “Hoy en día enfrentamos muchos problemas, algunos creados
por nosotros con las discordias producidas a razón de la ideología,
la religión, la raza, el status económico y otros factores.
Ha llegado el momento de pensar en un nivel más profundo: en
un nivel humano. (…) Todos tenemos el mismo derecho a ser felices
porque pertenecemos a la misma familia”. “No cabe duda de que es necesaria una revolución, pero
no será una revolución política, económica,
ni siquiera técnica. (…) Lo que yo propongo es una revolución
espiritual”. “Cuando invoco una revolución espiritual no pretendo hacer
un llamamiento a una revolución religiosa. Tampoco quiero hacer
referencia a una manera de vivir que de algún modo sea propia
del más allá, y menos aún a algo mágico
y misterioso. Más bien se trata de una invocación o un
llamamiento a una radical reorientación que nos aleje de nuestras
habituales preocupaciones por el propio yo. Se trata de un llamamiento
para centrarnos más en la amplia comunidad de seres con los que
mantenemos una estrecha relación, y en un comportamiento que
reconozca los interés de los demás junto con los nuestros”. “La espiritualidad, en cambio, me parece algo relacionado con
las cualidades del espíritu humano, como son el amor y la compasión,
la paciencia, la tolerancia, el perdón, la contención,
el sentido de responsabilidad, el sentido de armonía, etcétera,
que aportan la felicidad tanto a uno mismo como a los demás.
(…) Por lo tanto no existe razón alguna para la cual no
deba el individuo desarrollarlas, incluso hasta su grado máximo,
sin recurrir a ningún sistema de creencias religiosas o metafísicas.
(…) de ninguna manera podemos prescindir de esas cualidades espirituales
básicas”. Sobre el mundo actual “Claro, el desarrollo material es esencial y muy útil,
pero es un error esperar que todos nuestros problemas se resuelvan a
través de medios externos. Sin embargo, cuando el desarrollo
material y el espiritual se combinan, podemos lograr nuestra meta de
una vida feliz. Por lo tanto, mientras nos enfocamos en el desarrollo
material, es esencial poner atención en nuestros valores internos
también”. “Siempre escuchamos acerca de un mejor medio ambiente, de la
paz mundial, la no violencia y demás, pero esas metas no se logran
a través de la aplicación de regulaciones o resoluciones
de las Naciones Unidas; se requiere de la transformación individual.
(…) será muy difícil lograr estas cosas a menos
que los individuos lleven acabo un cambio dentro de sus propias mentes”. “Existe una gran interrelación entre las cosas. Los mismos
conceptos de “nosotros” y “ellos” se están
volviendo irrelevantes. La guerra está fuera de temporada porque
nuestros vecinos son parte de nosotros. Aunque tal vez tengamos algunas
diferencias ideológicas u otros conflictos con nuestros vecinos,
económica y ecológicamente compartimos en esencia la misma
región, y destruir a nuestro vecino es destruirnos a nosotros”. “La enseñanza moderna es muy buena, aunque se basa en
la aceptación universal de la importancia del desarrollo del
cerebro, es decir, de la educación intelectual. No presta suficiente
atención al desarrollo de la persona en su totalidad, en lo referente
a convertirse en un buen ser humano o a desarrollar buenos sentimientos”. Sobre la situación del Tíbet “Una nación esta muriendo. Mi fortaleza surge de la justicia
de mi causa y, pienso, que de mi compasión, pero necesito ayuda.
No sólo con unas cuántas palabras bonitas sino con algún
tipo de acción. En mi opinión, la gente joven es proclive
a las buenas acciones”. “No estoy buscando la independencia del Tíbet, ni mis
acciones buscan su separación de la República Popular
de China. Yo estoy por la autonomía, una autonomía genuina
para el pueblo tibetano para preservar su distinta identidad y forma
de vida”. “Durante siglos, los pueblos tibetanos y chino han vivido como
vecinos: amistosamente la mayor parte del tiempo, y ocasionalmente en
guerra y enfrentados. En el futuro, también, no tenemos otra
alternativa que convivir como vecinos. Por lo tanto, siempre he animado
a los tibetanos en el exilio a conocer personas chinas, a hacerse amigos
de ellas y a desarrollar relaciones personales con ellas. He hecho hincapié
en pedir a los tibetanos que comprendan la distinción entre el
pueblo chino y la política del Gobierno chino”. Sobre la ecología “Hoy en día, la degradación ecológica se
cierne sobre todo el planeta, incluido el Tíbet. Estoy plenamente
convencido que si cada uno de nosotros no realizamos un esfuerzo conjunto,
con un sentido de responsabilidad universal, asistiremos a la ruina
gradual de los frágiles ecosistemas que sustentan nuestra vida,
y el resultado será la degradación irreversible e irrevocable
del planeta Tierra”. “La contaminación también es un problema grave.
Me parece muy positivo celebrar conferencias internacionales sobre el
tema, pero es necesario poner en práctica medidas reales y eficaces.
Una vez más, considero que la cuestión se vincula con
el estilo de vida”. Sobre la ciencia “No hay contradicción entre las dos. Cada una nos da un
valioso conocimiento de la otra. Ambas, la ciencia y las enseñanzas
de Buda, nos hablan de la unidad fundamental de todas las cosas. La
comprensión de este hecho es crucial si queremos lleva a cabo
una acción positiva y decisiva en la acuciante y universal preocupación
por el ambiente”. “Llámense mente, cerebro o consciencia, hay relación
entre el cerebro y la mente y también entre la mente y la materia.
Pienso que sobre la base de esta relación es posible establecer
un diálogo entre la filosofía oriental y la ciencia occidental.” 1. La sabiduría del Dalai Lama. Matthew E. Bunson, RBA Libros,
Punto de Lectura, Madrid, 2002. |
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