¿Qué es la meditación?
Meditar consiste en que la mente se familiarice
con el objeto de la meditación. Es un proceso de aprendizaje.
No sólo es cerrar los ojos y olvidar todo. Cuando se realiza
de esta forma hay un beneficio temporal, por el relajamiento del cuerpo.
Pero cuando se regresa a la vida ordinaria, ya no funciona. No se carga
el cuerpo de energía positiva.
Meditar implica estar alerta, con una completa conciencia y atención.
Es un proceso de aprendizaje, debemos ser sinceros con nosotros mismos
para aprender de nosotros.
¿Para qué sirve la meditación?
Con la meditación te estás cargando de energía
para tratar con la gente. Es como cargar una batería. Te preparas
para tratar con el mundo. Si vas bien preparado al mundo, sabes mejor
cómo manejarlo.
Es como tener una junta y pensar en todo de antemano: ¿Qué
voy a decir? ¿Quién va a ser mi público? ¿Qué
me van a preguntar? Sucede lo mismo con nuestra vida diaria a nivel
espiritual.
La meditación nos permite ver nuestras diferentes actitudes
de apego, rechazo e indiferencia ante distintas personas. Nos permite
familiarizarnos con estas situaciones y pensar en la mejor manera de
hacerles frente. Al saber cómo afrontar tales situaciones, la
mente se relaja y se elimina la ansiedad y el nerviosismo.
Tipos de meditación
Hay muchas técnicas de meditación dependiendo del propósito,
pero se dividen en dos categorías:
• Shamatha: Para la atención, relajamiento y estabilidad
de la mente.
• Vipassana: Meditación analítica.
Al principio se empieza con la meditación shamatha, después
se continúa con la vipassana. Los practicantes avanzados deben
combinarlas al mismo tiempo.
Objetos de meditación
Se usan diferentes tipos de objetos para meditar:
• La respiración
• “Deidades” (figuras búdicas)
• Mantras
• Oraciones devocionales
¿Por qué necesitamos los objetos de meditación?
Se dice que meditar es como domar un elefante salvaje, ya que éste
–al igual que la mente– está en constante movimiento.
No lo podemos controlar. No tenemos forma de contenerlo. Basta cerrar
los ojos un instante para captar a los pensamientos y las emociones
que van y vienen como si tuvieran vida propia. Están en un estado
salvaje. Estamos aquí para adiestrarlos.
Así, en el caso del elefante salvaje, decimos que necesitamos
un poste, una cadena muy fuerte y un domador con una vara para guiarlo.
Si no, huye. Para adiestrar nuestra mente el poste será el objeto
de meditación, la cadena será la atención (la mente
alerta), y el domador será nuestra sabiduría, encargada
de traer de vuelta a la mente cuando se quiera ir.
Este es el método para hacer que haga lo que nosotros queremos.
La preparación
La preparación es muy importante.
1. Motivación. Debemos meditar sin ninguna presión.
Debemos conocer los beneficios, pues esto genera confianza en la práctica.
2. Calidad. Lo importante no es la cantidad de tiempo que le dediquemos,
sino la calidad. Es como dormir, que a veces descansamos con tan solo
una siesta de 20 minutos, y a veces amanecemos cansados después
de dormir toda noche. Es mejor hacerlo durante poco tiempo, pero como
lo dicen las escrituras. La calidad de nuestra meditación se
basa en nuestra motivación. Así no nos cuesta tanto
trabajo. Pueden ser cinco o diez minutos, pero que sean efectivos.
3. Compromiso y continuidad. Es mejor que sean cinco minutos diarios,
en lugar de un largo tiempo de vez en cuando.
4. Lugar. Escoger un cuarto limpio y tranquilo. Se puede colocar
un altar con velas, incienso, flores, fotos o pinturas de maestros
espirituales. Esto predispone a la mente de una forma positiva. Te
motiva a meditar más, y te concentra, al estar ante esta presencia
Si no se cuenta con una habitación exclusiva para este fin,
se puede apartar un rincón pequeño de algún otro
cuarto.
5. Postura. La postura debe ser alerta, de determinación.
El cuerpo humano tiene canales de energía sutil que lo recorren;
por eso en las prácticas tántricas se utilizan ejercicios
de yoga, pues éstos permiten que la energía fluya de
mejor manera. En consecuencia, es muy importante mantener la espalda
recta para permitir que la energía fluya libremente por el
canal central. La mano derecha con la palma hacia arriba va sobre
la palma izquierda, también viendo hacia arriba, con los pulgares
tocándose ligeramente. La mirada, como si se estuviera viendo
la punta de la nariz. Con los ojos abiertos, pero si hay algo que
llame tu atención, puedes cerrar y volver a abrirlos ligeramente.
Al principio no es recomendable meditar por mucho tiempo, de cinco
a diez minutos bastan. Después te relajas durante dos minutos
y luego, si lo deseas, puedes iniciar otra sesión de cinco a
diez minutos. Con lo anterior evitarás el cansancio y el adormecimiento
del cuerpo.
Meditar con frecuencia es muy importante. Se puede mantener una meditación
analítica durante las veinticuatro horas del día junto
con las actividades diarias. La meditación le da a tu mente información
fresca. Por ejemplo, cuando uno acude a una enseñanza se siente
muy entusiasmado, pero al día siguiente uno ya no siente tanta
energía y comienza a olvidar. Se pierde esta energía que
nos dio la enseñanza. Sin embargo, es posible evitar la pérdida
si se medita frecuentemente.
Se puede practicar a cualquier hora del día en que se cuente
con unos instantes para relajarse. Se recomienda en las mañana
porque la mente se encuentra fresca. También se recomienda antes
de dormir por las noches.
Meditación
La meditación se realiza de la siguiente forma:
Después de tomar la postura de meditación, comienza a
relajarte con unas cuantas respiraciones largas y profundas. Luego respira
normalmente concentrándote en la forma en que entra y sale el
aire por las fosas nasales; si prefieres, concéntrate en el movimiento
hacia arriba y hacia abajo del abdomen mientras respiras. Si surgen
pensamientos o sentimientos, sólo obsérvalos. Ve cómo
son transitorios y, si les das un poco de tiempo sin prestarles atención,
se desvanecen por sí solos. Al principio puede parecer que al
meditar tenemos más de estos pensamientos y sentimientos sin
control; pero no es así, en realidad es la primera vez que les
ponemos atención, es nuestro estado normal. Con la meditación
los irás calmando poco a poco, como el agua agitada de un estanque
que con el tiempo se calma.
Beneficios
La respiración está muy ligada a los pensamientos y sentimientos.
Cuando uno esta ansioso o nervioso, por no decir enojado, nuestra respiración
también se encuentra perturbada. La energía negativa que
estamos generando se manifiesta a través de nuestra respiración.
Podemos trabajar en sentido inverso, esto es, si controlamos nuestra
respiración, controlaremos nuestros pensamientos y emociones.
Esta clase de meditación ha sido introducida en diversas clínicas
de Estados Unidos para el control del estrés. Se dice que así
evitamos segregar cierto tipo de hormonas que nos perturban.
Cuando nos angustiamos mucho de nuestros problemas estamos pensando
demasiado. Esto no nos permite concentrarnos en otra cosa.
También nos ayuda con el insomnio, el cual a veces se presenta
por condiciones físicas como el calor, la incomodidad, etc.,
pero otra causa común es la ansiedad que implica nuestro estilo
de vida. Solemos llevar nuestros problemas a dormir con nosotros, y
perdemos el sueño. Se recomienda meditar acostado e ir relajando
la respiración hasta quedarse dormido. Otra recomendación
es no tener televisión en la recámara.
Lecturas Recomendadas:
Si te interesa conocer más acerca de la meditación te
recomendamos leer:
Meditación. Consejos para los Principiantes.
Autor: Bokar Rinpoche Ediciones Dharma.
Un libro pequeño y sencillo, pero a la vez profundo acerca de
la meditación en la tradición tibetana.
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