Consejos:
Una Panacea para la Mente Agitada 1

Entrevista a gueshe Namgyal Wangchen (primera parte: baja estima e insatisfacción)

Se ha hablado mucho acerca del uso de las prácticas budistas como una ayuda para aquellos que padecen problemas psicológicos; incluso algunas personas han llegado a referirse al Dharma como una medicina de la mente. En este sentido, entrevistamos a gueshe Namgyal Wangchen (un reconocido académico y practicante meditador del Monasterio de Drepung Loseling), bastante versado en los problemas que se enfrentan en Occidente y hábil en la enseñanza de los métodos budistas, para pedirle sus consejos sobre cómo resolver esos problemas.

En esta primera parte versa sobre los consejos para las personas que sufre de baja estima y aquellas que no se encuentran satisfechas. La segunda parte trata acerca de sus consejos contra el miedo, impaciencia, enojo y los celos

Tomado de “Advice, a Panacea for the Disturbed Mind” de DRELOMA (Drepung Loseling Magazine) No. 40-41, Drepung Loseling Library Society, Mudgod, Karnataka State, India, 1999. Con permiso del editor Ven. Thupten Tendar (ex maestro residente del Insitituto Loseling de México).

Traducido por E., Consuelo Santamaría.


¿Qué técnicas de meditación sugiere como remedio para las personas que sufren de una baja estima?

Siento que puede haber dos causas principales para la baja estima. Primero, la causa raíz sería el miedo, el miedo a no ser capaz de vivir nuestras propias expectativas. Segundo, como consecuencia de lo anterior, una variedad de diferentes circunstancias se encuentran con expectativas y deseos por encima de la realidad, cuyos resultados afectan profundamente la forma en que nos vemos a nosotros y al mundo que nos rodea.

En principio necesitamos buscar la causa raíz de nuestro problema y aplicar un antídoto de acuerdo con nuestras necesidades y disposiciones. Para esto habría dos clases de individuos, budistas y no budistas.

En el caso de los no budistas, primero necesitamos reconocer que nuestra vida no es perfecta. Ya seamos ricos o pobres, nuestra vida es la fuente de todos los problemas. Al comprender esto, desarrollamos el valor y la determinación de enfrentar y lidiar con dichos problemas. Necesitamos contar con una mente abierta y anticipar las dificultades en la vida, a fin de desarrollar una fortaleza interior. Así, cuando los problemas no deseados llegan, estamos preparados y podemos ignorarlos o alejarnos mentalmente para no enredarnos con ellos.

Por otra parte, los practicantes budistas deben ver todos los problemas como la naturaleza del samsara, la existencia cíclica de la vida bajo el control de nuestros engaños y del karma. A través de este reconocimiento, no hay nada externo a lo que se pueda señalar con un dedo acusador, sino que en realidad uno es responsable de sus propios problemas, y de la misma forma es completamente responsable de su eliminación. Por lo tanto, yo recomendaría meditar en [los métodos para] convertir los problemas en un camino espiritual, como sugieren los libros del adiestramiento mental [Lo Jong].

Entonces, en esencia uno debe mantener su mente relajada en todo momento, así como un marinero mantiene la calma ya sea que el mar esté picado o en calma, y aceptar las variadas experiencias de su vida. Vean todas las situaciones con un sentido de júbilo y humor, y de la misma forma en que se alivia la tensión al ver una comedia en la televisión, debemos reírnos con nosotros y no estar tensos en ningún momento. Así, debemos ver nuestras buenas cualidades y habilidades desde esta perspectiva mental, viendo honestamente lo que tenemos, no viendo lo que queremos y por lo tanto incrementando nuestra frustración y sentimos no valer los suficiente por no tenerlo en este momento (lo que nos conduce a un sentimiento de desesperanza y miedo). Todos tienen diversas cualidades buenas, sólo necesitan reconocerlas. De esta manera cambiamos la perspectiva de uno mismo y generamos un sentimiento de satisfacción por lo que tenemos; estos son ejercicios mentales extremadamente importantes.

Una vez que uno ha reconocido sus cualidades, nace un sentido de satisfacción. Por lo tanto, si uno desea cambiar o mejorar aspectos de uno mismo, puede tratar de reunir poco a poco las causas que generarán ese cambio, todo hecho dentro de un marco de una mente abierta sin expectativas irreales. Así como un niño que aprende el alfabeto no soñaría en brincar hasta un programa de doctorado, nosotros de la misma forma no debemos esperar cambios drásticos con cualquier cosa que estemos haciendo para mejorar, ya sea mundano o espiritual; más bien debemos continuar de una manera relajada y digna.

De esta forma debemos volver nuestra mente al interior y aprender a amarnos en todas las situaciones y en todo momento, no importa si se atraviesa algo en nuestro camino; generemos confianza en nosotros y en nuestras habilidades para sobreponernos a los problemas.

También es importante notar la astucia de nuestra mente para exagerar el problema más pequeño fuera de toda proporción. Cuando esto sucede es importante ver el problema por lo que es, no la gran ilusión exagerada por nuestra mente. A mí me gusta usar el siguiente ejemplo para ilustrar este punto: En una película de horror un fantasma le puede parecer muy grande y aterrador a un niño, pero un adulto permanece impasible porque conoce la naturaleza del cine. Al comprender la forma en que la mente exagera cuando surge lo que parece ser un gran problema, uno permanece impasible porque conoce la naturaleza de la mente.

Cuando experimentamos un problema, también podemos hacer una meditación breve para ayudarnos en el corto plazo. Para esto debemos sentarnos en silencio y en un estado mental relajado. Si la persona es religiosa, puede visualizar la figura de Buda, de Cristo o de alguien más; el no creyente tal vez prefiera visualizar que en el espacio enfrente de él hay energía positiva en forma de un disco lunar. Desde la figura o el disco lunar salen rayos de luz relajantes, por los cuales corre néctar. Los rayos llegan a la coronilla de nuestra cabeza y limpian todos nuestros sentimientos negativos y agitaciones.

Sin embargo, a largo plazo debemos desarrollar las cualidades antes mencionadas. Para esto hay que sentarnos en silencio, vernos a nosotros mismos, considerar nuestras cualidades y aprender a ver cómo los pensamientos de expectativas demasiado altas –entre otros– nos hacen sufrir. Entonces vemos a los demás, nos abrimos a sus problemas y sufrimientos, y tratamos de generar el deseo de liberarlos. A través de estas sencillas contemplaciones, un sentimiento de satisfacción y fortaleza mental nacerá en nosotros para actuar como el antídoto principal y la liberación del miedo.

¿Puede sugerirnos métodos para ayudar a un individuo inseguro a desarrollar una confianza sana, sin caer en la generación de estados negativos como el orgullo o la soberbia?

Primero debemos distinguir con claridad entre una confianza saludable y el orgullo. Tener confianza en uno mismo es una actitud positiva y debe cultivarse. Ésta surge de un sentido de confianza en nuestras habilidades y conocimiento; en cambio, el orgullo y los estados mentales negativos asociados vienen a través de la exageración de nuestras habilidades y conocimientos, y como estados negativos de la mente, solo traen infelicidad para nosotros y para aquellos a nuestro alrededor. La falta de confianza surge cuando no vemos de manera realista nuestras habilidades en lo que esperamos lograr. En principio, es importante reconocer que “nada surge sin causas”, así que el trabajo más difícil puede lograrse si uno reúne lentamente las causas para su surgimiento. Por ejemplo, cuando aprendemos a manejar, no podemos tomar de inmediato un examen de manejo, así que debemos tomar lecciones que nos hagan capaces de tomar el examen. Poco a poco podemos aprender todos los procedimientos y entonces seremos capaces de tomar el examen, manejar y después convertirnos en buenos conductores. Lo importante es ver los efectos a largo plazo y juntar las causas para ello desde ahora; contamos con la habilidad y el conocimiento para hacerlo. Todos tenemos la misma inteligencia humana básica, sólo necesitamos ponerla a trabajar. Ahora bien, aquí hay un peligro: una vez que hemos aprendido a manejar, podemos sentirnos como si supiéramos todo a la perfección. Esto nos lleva a exagerar mentalmente nuestras nuevas cualidades y a desarrollar orgullo por la nueva habilidad. En ese momento un remedio efectivo es reflexionar en aquello que no sabemos. Aun cuando tengamos muchas cualidades, siempre hay tanto que uno no sabe y esto servirá para desinflar nuestra perspectiva hinchada de nosotros mismos. Así como el muchacho más inteligente en una villa rural pierde su estatus en el momento en que llega a la ciudad capital, cuando se pone en el contexto de un conocimiento más amplio la perspectiva exagerada que tenemos de nosotros mismos, ésta pierde su poder sobre nosotros.

¿Qué consejo puede darles a quienes se sienten poco o nada satisfechos?

Para las personas que crecen en las sociedades modernas, siento que es muy difícil tener una satisfacción completa. Hay demasiadas presiones externas (desde la escuela hasta los anuncios de televisión, entre otras) empujándonos siempre a ser mejores y a tener más y más, de modo que nuestro ambiente nos enseña en cierta forma la “no satisfacción”, una especie de solución a todos nuestros problemas y un medio para mejorar nuestras vidas. Sin embargo, en la actualidad muchas personas en estos ambientes sufren de ansiedad, estrés, preocupaciones y enfermedades relacionadas. ¡No sugiero que todos se vayan a vivir a otros países! Más bien, debemos buscar un método que corte con nuestra insatisfacción mientras continuamos viviendo en nuestros respectivos países.

Primero que nada, necesitamos reconocer nuestras habilidades. Si tratamos de ganar algo que por el momento se encuentra fuera de nuestro alcance, entonces sólo estamos buscando problemas, así que necesitamos restringir los deseos generados hacia esos objetos externos. ¿Cómo podemos hacer esto? Viendo a los objetos en sí mismos y comprendiendo que no nos pueden traer la felicidad duradera, pues, como todos sabemos, después de obtener algo nuestra veleidosa mente de inmediato quiere otra cosa. Es dentro de nuestra propia mente donde surge la verdadera felicidad, no en las fuentes externas. No quiero decir que no deben tener cosas materiales, sino que necesitan cambiar su perspectiva acerca de sus adquisiciones y su apego hacia ellas. Podemos lograrlo sólo después de ver las fallas de un deseo excesivo y del apego. A fin de moderar la mente, es preciso ver lo que tenemos y no siempre lo que otros tienen, o lo que la sociedad nos dice que debemos tener.

Debemos considerar a quienes son menos afortunados que nosotros y regocijarnos en nuestra propia fortuna por tener un cuerpo y una mente sanos, así como los materiales para una vida saludable (por ejemplo, comida, casa y compañía). A través de esto podemos cesar el aferramiento insaciable a la riqueza externa, la cual está más allá de nuestro alcance, y en su lugar acumularemos una riqueza interna. Como se suele decir: “A través de la falta de riqueza externa, una persona satisfecha reúne una mayor riqueza interna.” Sin embargo, creo que si vivimos en las sociedades modernas...¡necesitamos de ambas! Pero de una manera balanceada.

Ir a la segunda parte Consejos contra el miedo, impaciencia, enojo y los celos.