La Tercera Conferencia de las Tradiciones Espirituales del Tíbet
se llevó a cabo del 7 al 11 de mayo de 1980. Hizo un llamado a
la unidad y armonía entre las comunidades y centros que siguen
la tradiciones espirituales del Tíbet.
Recientemente, en Dharamsala, representantes de cada una de las cuatro
tradiciones del budismo tibetano, así como del Bön, junto
con los cinco miembros permanentes de cada una de estas tradiciones
en la Asamblea de Representantes del Pueblo Tibetano, y varios invitados
especiales, convivieron bajo los auspicios de S.S. el Dalai Lama. Aunque
el tema principal de la conferencia era la revisión del progreso
de las tradiciones espirituales del Tíbet en la India, todos
los delegados expresaron su preocupación acerca de los numerosos
rumores del sectarismo que se difundía entre varios centros budistas
en el Occidente. El siguiente llamado se envió a los diversos
centros budistas en el Occidente:
Es una creencia básica del budismo que fomentar la discordia
dentro de la Sangha es uno de los errores más dañinos
que puede cometer un budista, ya que destruye la vida del Dharma, una
gran fuente de alegría para el hombre. En el Tíbet siempre
hemos abogado por una política de no sectarismo, y esta tradición
fue sostenida por la mayoría de los detentores de la doctrina
a través de la historia de dicho país. Es de suma importancia
continuar con esta forma de proceder en el presente, cuando nuestras
tradiciones espirituales se presentan de manera individual en los países
predominantemente no budistas del Occidente.
Nosotros los tibetanos tendemos a hablar acerca de nuestros propios
maestros (gurus) y sus tradiciones en términos muy exaltados,
particularmente en pasajes de la Oración al Linaje de los Lamas,
entre otras. Sin embargo, no pretendemos por esto demeritar a los gurus
de otros linajes. Por lo tanto, en especial debemos cuidar que los estudiantes
no sigan estas implicaciones equivocadas cuando escuchan o traducen
las enseñanzas.
Una segunda condición que fomenta el crecimiento del sectarismo
es que, aun cuando los maestros-administradores de los centros no animen
directamente las tendencias sectarias en los nuevos alumnos, éstos
no son los suficientemente activos en sus esfuerzos por resguardarse
en contra de tales tendencias. Esto no es una crítica; sólo
consideramos que nuestros lamas tienen que tomar precauciones adicionales
al presentar el budismo en el Occidente. Como éste carece de
una cultura budista y la mayoría de los estudiantes son nuevos
en el budismo, los lamas deben asumir un grado mayor de responsabilidad
en resguardarlos en contra de este tipo de malos entendidos y actividades
negativas.
Nuestras tradiciones del budismo tibetano están constituidas
por las enseñanzas fundamentales del Buda –las cuales incluyen
el Sutrayana y el Tantrayana– y por ciertas cualidades únicas
que los lamas de linajes específicos trajeron o desarrollaron
a partir de esas enseñanzas fundamentales. Es indudable que ambos
aspectos de nuestros linajes son muy importantes. En el presente, cuando
el budismo en el Occidente todavía se encuentra en una temprana
etapa formativa, sentimos que lo más apropiado sería que
nuestros maestros hicieran énfasis en las enseñanzas fundamentales
comunes a todas las órdenes, en vez de centrarse en los detalles
menores de las diferencias. Esto no sólo crearía un mayor
sentido de armonía entre los diversos centros de nuestras tradiciones
tibetanas, sino también, en general, dentro de la comunidad budista
de Occidente.
El sectarismo es dañino para los seres sintientes, además
de resultar destructivo para el budismo en general y para la causa tibetana
en particular. Por lo tanto, nosotros los delegados de las cuatro tradiciones
del Tíbet, así como los Bonpo, lanzamos este llamado a
los maestros, administradores y estudiantes en todos los centros de
budismo tibetano en el mundo para dedicar todo esfuerzo a combatirlo.
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