Como Lama Tsongkhapa dice en su “Canción del Camino Gradual”:
“El desarrollo de la bodhichita[1] , la mente de la iluminación
es el pilar central de la práctica mahayana.
El fundamento de las actividades del bodhisatva ,
Un elíxir que produce el oro del mérito y la sabiduría,
Una mina que tiene una infinidad de variedades de bondad.
Sabiendo esto, valientes Hijos de los Budas
Manténganlo firmemente en el centro de sus corazones.
Yo el yogui, lo hice así;
Tú que buscas la liberación, ¡házlo de
la misma manera!”
(Glenn H. Mullin, “Essence of the Refined Gold”
p. 28, V.21 & 22)
La práctica de considerar más a los demás que
a uno mismo, es la práctica fundamental para aquellos que desean
- tanto para ellos como para los demás - lograr sus propósitos
temporales como últimos. No hay necesidad de hablar acerca de
la extraordinaria realización de la mente del bodhisatva. Aún
una pequeña realización de la bodhichita, o un buen entendimiento
de ella, nos ayudará a dominar la negatividad dentro de nuestros
continuos mentales.
Lo beneficios temporales de tener esta buena mente son que viviremos
pacíficamente y nuestros alrededores serán armoniosos.
Estaremos libres de pensamientos negativos como la decepción,
la explotación, la envidia, y demás. No sólo nos
beneficiaremos, si no que también aquellos en nuestro alrededor
serán afectados por la vibración de paz, se calmarán
y sentirá una armonía interpersonal.
Tener un entendimiento claro de la bodhichita y una fuerte aspiración
de practicarla en nuestras vidas cotidianas nos causará acumular
mucho karma positivo. Esto purificará muchos de las tendencias
kármicas negativas que hemos acumulado a través de acciones
engañosas del cuerpo, la palabra y la mente desde tiempo sin
principio. Por la virtud de esta mente constantemente tomaremos estados
superiores de renacimiento, lo cual es esencial para la práctica
del dharma, así como para el cumplimiento de nuestros propósitos
y los de los demás. Como decimos, “nuestros deseos se cumplirán
poseyendo mérito”. Si poseemos mérito, entonces
aún en esta vida como seres humanos no seremos obstaculizados,
y nuestra energía positiva no puede degenerar por influencias
negativas y falsos amigos. Una persona que posee mérito, siempre
será cuidada por un guía espiritual, y se le mostrará
el camino inequívoco de la práctica. Junto con esto, el
entendimiento que previamente no se había obtenido se obtendrá,
y el conocimiento que había sido obtenido se incrementará.
En breve, aún la budeidad se encontrará al alcance de
tal persona, el siddhi supremo se logrará.
Por lo tanto, la mente que considera a los demás es la más
benéfica, tanto temporalmente como de forma última. Todos
los bodhisatvas previos mantuvieron esta mente como la base de su práctica.
Como dice en los tantras, “así como los Budas de los tres
tiempos tiene, o tendrán, la bodhichita como su práctica
principal, yo también generaré la práctica de la
insuperable bodhichita”. Como dice: todos los budas han logrado
la iluminación al mantener la bodhichita como su práctica
principal, los budas presentes logran la iluminación al purificar
las dos obstrucciones con la ayuda de esta mente, y en aquellos que
en el futuro se conviertan en budas, incluyéndonos, lo haremos
a través de la bodhichita. Así, todos los budas de los
tres tiempos han practicado, están practicando o practicarán
la bodhichita. Es la única puerta por la cual acceder al omnisciente
estado de buda.
Algunas veces una persona estudia el dharma, pero no puede determinar
la existencia de las vidas futuras y los logros de la liberación
y la omnisciencia, y por lo tanto no puede generar una profunda fe.
Si tal persona, aún temporalmente, genera una buena mente de
considerar a los demás más que a uno mismo, esto lo liberará
de muchos problemas y animará su potencial positivo. Todos, ya
sean, viejos o jóvenes, sabios o estúpidos, educados o
incultos, orientales o occidentales, tibetanos o chinos, desean evitar
el sufrimiento. Todos son iguales en que desean la felicidad y no desean
la infelicidad. Como la principal fuente de toda la felicidad es la
bodhichita, si realmente meditamos en esta mente viviremos alegre y
pacíficamente.
De otra forma, si llevamos una vida con una mente a la que no le importan
los demás, y mantenemos nuestros propios intereses en nuestro
corazón y el interés de los demás en un segundo
plano, aun si poseemos riquezas y poder, la felicidad no será
experimentada. Un muy sabio académico que es egoísta no
es feliz. Esto no lo tenemos que aprender solamente del dharma, es obvio
en nuestra vida diaria y en las condiciones generales que existen en
el mundo.
Por estas razones, considerar a los demás más que a uno
mismo y manteniendo esta buena mente es la fuente de toda la felicidad.
Ya sea que creamos o no en el dharma o en el camino mahayana, si deseamos
la felicidad debemos cultivar una mente sana. Es la verdadera fuente
de toda la felicidad, beneficia tanto a uno mismo como a los demás.
Por lo tanto todos los que desean la felicidad deben hacer de la bodhichita
su práctica principal.
Específicamente, los seguidores del hábil y compasivo
Buda, quien enseñó que debemos ayudar y no dañar,
debemos seguir las palabras verdaderas del Buda. En resumen, todas las
enseñanzas del Buda que están contenidas en los vastos
campos del hinayana, mahayana y varjayana nos enseñan que debemos
beneficiar a los demás. Y al menos, si no tenemos los medios
de ayudar a otros, definitivamente no dañar a los demás.
Todas las enseñanzas del hinayana y el mahayana están
incluidas en estos dos puntos. También las profundas y vastas
enseñanzas del tantrayana son enseñadas en orden de incrementar
el poder de beneficiar a otros. Por lo tanto, como lo había dicho
antes, los seguidores de las enseñanzas del Buda deben aplicarse
constantemente a la sublime mente del amor y la compasión como
fueron enseñadas por el Buda.
Tales seres afortunados como nosotros, que tenemos fe en las enseñanzas
mahayana y tenemos la buena fortuna de estudiar las escrituras, debemos
practicar especialmente la bodhichita y el considerar más a los
otros que a nosotros mismos. Por esta razón aquellos de nosotros
que tenemos fe y estamos estudiando los Cinco Textos Mayores en los
monasterios como éste, debemos estudiar completamente el campo
completo del sutrayana, empezando desde la tsema (lógica) hasta
la dulwa (disciplina). Y mientras ganamos un buen entendimiento del
sutrayana, especialmente de la u-ma (Camino medio) y de la tsema (lógica),
debemos poner esto en practica en nuestras propias vidas de acuerdo
con las enseñanzas del Lam Rim.
En el principio debemos practicar la inseparabilidad del método
y la sabiduría como se enseña en el sutrayana. Entonces
en el medio y al final debemos involucrarnos en la inseparabilidad del
método y la sabiduría como se enseña especialmente
en las cuatro divisiones del tantra. Si podemos practicar de esta manera,
entonces como Ye Tsong Khapa escribió en su rTogs-brJod mDun-Legs
Ma, “nuestra vida se volverá significativa”. Como
antes había explicado, el amor, la compasión, la mente
de la bodhichita son los elementos más esenciales que crean una
vida significativa.
Los monjes pequeños que aquí memorizan el Abhisamayalankara
(tib. mNgon-rTogs-rGyan) recitan diariamente, “la bodhichita es
desear la Iluminación en orden de beneficiar a otros”.
Por lo tanto ellos deben de tomar algún interés en lograr
tal estado de la mente. Esta es la practica fundamental de las enseñanzas
de los Budas, y debemos aplicarnos a ellas en orden de lograr la Iluminación
para el beneficio de todos los seres sintientes.
El logro de la budeidad no es algo que el Buda pueda darnos, ni algo
que podamos comprar con la riqueza. La omnisciencia de la budeidad sólo
puede ser obtenida con nuestra propia mente que es por naturaleza clara
y sapiente. La mente omnisciente no puede lograrse sin este fundamento.
Por ejemplo, no puede lograrse sobre la base de un vaso o un pilar.
La omnisciencia solo puede ser lograda por la clara y sapiente mente,
que existe dependientemente y por lo tanto esta vacía de existencia
verdadera. Por que existe dependientemente se sostiene en otros factores,
y por lo tanto puede ser transformada por causas y condiciones. Por
lo tanto tiene la naturaleza del cambio. Así, sin mencionar la
discriminación entre las mentes sutiles y burdas, nosotros podemos
obtener la omnisciencia con el fundamento válido de nuestra actual
mente clara y sapiente.
Aunque nuestra mente y la mente omnisciente son similares en cuanto
a que ambas tienen la misma naturaleza de ser claras y sapientes, existe
una diferencia en que la mente omnisciente en un sólo instante
tiene el conocimiento directo y simultaneo de todos los fenómenos
y su modo de existir. Sin embargo, aunque en el presente nuestra mente
tiene una naturaleza clara y sapiente, nosotros no podemos hablar acerca
de ella percibiendo todos los fenómenos porque nosotros no podemos
ni siquiera percibir lo que hay en nuestro propio cuarto sin buscarlo.
Entonces nos podemos preguntar: si la mente omnisciente es en esencia
indiferente de nuestra propia mente clara y sapiente, entonces por qué
no percibimos todos los fenómenos claramente. La razón
es que a nuestra mente le falta poder. No hay diferencia en la naturaleza
clara y sapiente, la diferencia reside en las obstrucciones que obscurecen
la verdadera naturaleza de la mente. Por esta razón debemos destruir
estas obstrucciones. Acumulando mérito por medio del cuerpo y
la palabra a través de hacer postraciones, circunvalaciones y
oraciones ayuda a purificar las obstrucciones mentales. Pero, como las
obstrucciones reales son defectos que obscurecen nuestra clara y sapiente
mente, estos pueden ser eliminados cultivando un camino espiritual valido
dentro de nuestro continuo mental.
Hay dos tipos de obstrucciones: las obstrucciones a la liberación
y las obstrucciones a la omnisciencia. Las obstrucciones a la liberación
son los engaños que establecen las predisposiciones que son las
obstrucciones a la omnisciencia. Las obstrucciones a la omnisciencia
son aquellas que obscurecen el conocimiento a todos los fenómenos.
Primero debemos destruir los engaños, el principal de ellos
es la concepción de la existencia verdadera de las personas y
de los fenómenos. La mente que se aferra a la existencia verdadera
conceptúa equivocadamente el objeto al aprehender erróneamente
la naturaleza del fenómeno. Por lo tanto debemos destruir la
ignorancia que concibe la existencia verdadera al generar una mente
que percibe directamente la naturaleza real de los fenómenos.
Al generar y mantener tal mente, nos volvemos más capaces de
mantener esta perspectiva por periodos de tiempo más prolongados,
la mente que aprehende la perspectiva equivocada de la existencia verdadera
es gradualmente destruida. Desde tiempo sin principio nuestra mente
ha sido clara y sapiente, pero hemos sido incapaces de desarrollarla
por nuestro hábito a los engaños que obscurecen la percepción
directa de los fenómenos. Estos engaños están causados
por la aprensión a la existencia verdadera. Debemos ver claramente
las faltas de este aprehendimiento y desarraigarlo. Esto puede ser logrado
por el entendimiento del vacío de la persona y los otros fenómenos.
Para este propósito la bodhichita que, al considerar más
a los otros que a uno mismo, aspira a lograr la budeidad para el beneficio
de todos los seres sintientes, es lo más importante. Con esta
poderosa mente nosotros siempre estaremos pensando como lograr la Iluminación,
aún cuando estemos dormidos, caminando, sentados o en cualquier
situación. Con la ayuda de esta bodhichita altruista convencional
debemos realizar la vacuidad, generando la bodhichita última.
Las mentes de la bodhichita convencional y última son las raíces
ambos caminos, el sutrayana y el tantrayana.
Como se ha dicho antes, en orden de destruir las obstrucciones mentales
tenemos que entender que la naturaleza de todos los fenómenos
como compartiendo un sabor de la vacuidad. Este solo sabor se convierte
en muchos y estos muchos se convierten en uno. Todos los fenómenos
son de un mismo sabor en el dharmadhatu. Aunque la naturaleza de todos
los fenómenos no es múltiple, la mente diferencia entre
esto y aquello. Es importante entender que la naturaleza de la mente
y darse cuenta en nuestra propia mente de la naturaleza del vacío.
Este es el camino que debemos practicar.
Nosotros definitivamente podemos lograr el omnisciente estado de la
Iluminación a través de nuestra clara y sapiente mente.
La mente pura de la bodhichita y la sabiduría del vacío
son el método y la sabiduría para esto. Deben ser practicados
de forma no separada para producir la omnisciencia de la budeidad. Así
fue enseñado por el hábil y compasivo Buda.
Notas:
1. N.del T.: La “Bodhichita” es la mente que basada en
la compasión busca alcanzar la iluminación, no para evitar
el sufrimiento propio, si no para ayudar a todos los demás seres
sintientes a evitar sus sufrimientos. A veces se traduce como “la
mente de la Iluminación” o “el deseo de la Iluminación”,
aquí hemos preferido utilizar el término sánscrito.
2. N.del T.: Bodhisatva es la persona que tiene la mente de la “bodhichita”.
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