El Primer Dalai Lama, Gyalwa Gendun Drubpa (1391-1474)
La noche del día de su nacimiento unos bandidos atacaron el
campamento donde se encontraba y todos salieron huyendo. Sólo
hubo tiempo para esconder al bebé detrás de unos bultos.
Cuando regresaron a la mañana siguiente, vieron un gran cuervo
que protegía al pequeño de ser devorado por otras aves
de rapiña. Se cree que este gran cuervo era una emanación
de Mahakala (la forma airada de Avalokiteshvara, el Buda de la Compasión)
protector de las enseñanzas del Buda.
A los siete años entró al monasterio de Nartang. Al término
de sus estudios se dirigió al Tíbet central donde estudió
por 5 años con Lama Tsong Khapa el Grande, fundador de la tradición
Gelu. Ye Tsong Khapa es reconocido –junto con Padmasambhava y
Atisha– como uno de los tres más grandes maestros del Tíbet.
En este breve lapso se convirtió en uno de sus principales discípulos.
Fundó el monasterio de Tashi Lumpo, el cual sería uno
de los más importantes de la historia del budismo tibetano junto
con Ganden, Sera y Drepung. Más tarde se convertiría en
la sede de los Pachen Lama.
El Segundo Dalai Lama, Gyalwa Gendun Gyatso (1475-1542)
Fue el único de los Dalai Lama que se autoproclamó, ya
que nadie esperaba que el Primero reencarnara. Desde niño se
nombró a sí mismo con algunos de los títulos y
nombres que utilizara el Primer Dalai Lama. Esto fue confirmado más
tarde por las visiones de varios místicos y el sueño de
uno de sus principales discípulos.
Se educó primero en Tashi Lumpo, el monasterio fundado por su
predecesor. Después, para completar sus estudios se dirigió
al centro del Tíbet, a Lhasa, la capital. Ahí estudió
en el monasterio de Drepung, del que llegó a ser abad y donde
fijó su residencia, costumbre que continuaron las subsiguientes
reencarnaciones. También llegó a ser abad del monasterio
de Sera.
Cumplió la profecía de descubrir y empoderar el Lhamo
Latso, el Lago de las Visiones, el cual induce visiones puras a los
practicantes avanzados y ha servido para localizar las reencarnaciones
de los subsiguientes Dalai Lamas.
También realizó numerosas giras de enseñanzas
por lo que fue reconocido en todo el Tíbet Central como un gran
maestro.
El Tercer Dalai Lama, Gyalwa Sonam Gyatso (1543-1588)
Sonam Gyatso sería el primero en recibir el nombre de “Dalai
Lama”, un título mongol que normalmente se traduce como
“océano de sabiduría”. Anteriormente se les
conocía como los Drepung Tulkus, es decir, “las reencarnaciones
de Drepung”. Aún en la actualidad los títulos que
utilizan normalmente los tibetanos para referirse a Su Santidad son
los de Kundun, “presencia”; o Yeshe Norbu, “la joya
que cumple todos los deseos”.
Fue un gran académico y practicante respetado en todo el Tíbet.
Marchó a Mongolia a enseñar el camino del Buda, cuando
estos feroces guerreros eran el terror del Asia Central. Muchos temieron
por su vida, pero los mongoles demostraron una gran fe hacia él.
Los convirtió al budismo y logró conducirlos por vías
más pacíficas.
El Cuarto Dalai Lama, Gyalwa Yonten Gyatso (1589-1617)
Nació en la familia real de los khanes mongoles y fue descendiente
de Genghis Khan. Esto causó diversos problemas de índole
política; sin embargo, resultaría de gran beneficio para
la siguiente reencarnación.
Aunque recibió su primera educación en Mongolia, más
tarde también fue llevado a Drepung para completar sus estudios.
Como su tutor, eligieron a un monje desconocido del monasterio de Tashi
Lumpo, llamado Panchen Chokyi Gyaltsen, que más tarde sería
conocido como el Pachen Lama. Este lama llegaría a ser el segundo
en importancia en el budismo tibetano después del Dalai Lama.
Estas dos reencarnaciones, el Dalai Lama y el Pachen Lama, intercambiarían
sus papeles de discípulo y maestro alternativamente, sirviendo
el de mayor edad como maestro del más joven en su momento.
El Gran Quinto Dalai Lama, Gyalwa Lobsang Gyatso (1617-1682)
Fue uno de los más educados y pródigos Dalai Lamas de
la historia, por lo que se le ha añadido el título de
“Gran”. Llegó a ser uno de los grandes lamas no sólo
de la escuela Guelupa, sino también de la escuela Nygma, o “escuela
de los antiguos”, fundada por Gurú Padmasambhava, el trasmisor
del budismo al Tíbet.
Después de una guerra civil y con ayuda de los mongoles, al
Gran Quinto se le concedió el poder secular del Tíbet.
El gobierno que fundó duró hasta 1951 con la invasión
del ejército comunista chino. Al principio gobernó por
medio de un Desi o “virrey”, pero a la muerte de éste
tomó las riendas del gobierno, aunque siempre apoyándose
en otros nuevos Desis.
Sus escritos espirituales constituyen obras reconocidas del budismo
tibetano. Entre ellas se encuentra uno de los principales tratados de
la tradición del Lam Rim (el camino gradual a la iluminación),
con el título de Las Palabras del Propio Manjushri. También
fue el constructor del imponente palacio del Potala que domina la capital
del Tíbet, Lhasa.
A su muerte, pidió que ésta se ocultara, para evitar
problemas en el recientemente fundado estado tibetano. Su “virrey”
dijo que el Dalai Lama se había ido a un prolongado retiro de
meditación, quedándose él a cargo del gobierno.
¡El engaño duró 15 años!
El Sexto Dalai Lama, Gyalwa Tsangyang Gyatso (1683-1706)
Fue reconocido de niño en secreto y durante su infancia recibió
educación en la provincia, hasta que se decidió revelar
la muerte del Quinto Dalai Lama.
Fue el único Dalai Lama que no quiso seguir la vía monástica.
De hecho, su comportamiento fue muy distinto al de las otras reencarnaciones,
pues se caracterizaba por frecuentar las tabernas de Lhasa y tener muchos
amoríos. Escribió una gran cantidad de poemas de amor
muy apreciados por los tibetanos. Los tibetanos justifican este comportamiento
considerando al Sexto Dalai Lama como un gran maestro del tantra.
Sin embargo, para los mongoles, que habían apoyado su gobierno,
su comportamiento les pareció inapropiado. Pensaron que se había
elegido equivocadamente al Dalai Lama y que era falso. Lo tomaron prisionero
y lo depusieron. Las condiciones de su muerte son un misterio.
El Séptimo Dalai Lama, Gyalwa Kelsang Gyatso (1708-1757)
Le tocó vivir en una época de gran revuelo donde el poder
del Asia Central pasó de los mongoles al Imperio Manchú.
Los mongoles habían entronado a un Sexto Dalai Lama falso después
de deponer a Tsangyang Gyatso. Eventualmente esto desembocó en
una guerra que terminó con el reconocimiento del Séptimo
Dalai Lama apoyado por los Manchúes.
El Séptimo Dalai Lama hizo reformas al estado fundado por el
Gran Quinto. También fue un destacado escritor de textos de budismo
y reconocido meditador y místico.
El Octavo Dalai Lama, Gyalwa Jampel Gyatso (1758-1804)
En comparación con sus antecesores, muestra un perfil modesto,
“un retorno a la sencillez” como lo califica Glenn H. Mullin,
experto en las vidas de los Dalai Lamas. No sobresalió en su
época ni como político ni por sus logros espirituales.
Sin embargo, mostró una firmeza de carácter al ser un
importante factor para evitar una invasión nepalí. También
es el constructor del Norbulingka o palacio de verano, en Lhasa.
Del Noveno al Doceavo Dalai Lamas
Todos ellos murieron a temprana edad y sólo uno alcanzó
la edad adulta. Entre todos ellos suman unos setenta años de
vida. Para los tibetanos esto no muestra falla alguna de parte de ellos,
ya que un gran lama trabaja desde múltiples dimensiones y, sean
manifiestas o no para nosotros, siempre se dirigen al beneficio de todos
los seres sintientes. Su corta edad se explica porque el mundo en ese
momento no tenía el suficiente buen karma colectivo para mantener
su presencia.
El Gran Treceavo Dalai Lama Gyalwa Thubten Gyatso (1876-1933)
En tiempos de gran turbulencia política logró mantener
al Tíbet como una nación independiente. Fue a la vez un
gran hombre de Estado y un gran místico. En contraste con otros
Dalai Lamas anteriores, ejerció plenamente el poder político
a través de regentes. Durante su mandato el Tíbet fue
invadido por Inglaterra, por lo que tuvo que exiliarse a Mongolia y
después a China. Más tarde, el Tíbet fue invadido
nuevamente por un ejército musulmán de la China Manchú
y entonces se marchó a la India. Ahí permaneció
hasta que logró la liberación de su país. Además
empezó a modernizar el Estado tibetano.
En cuanto a sus logros espirituales, destacó desde joven. Decidió
debatir en los tres grandes monasterios de Lhasa –Ganden, Drepung
y Sera– ante todos los monjes y sobresalió fácilmente.
Como otros Dalai Lamas del pasado, combinó sus estudios de la
tradición Guelupa, con los de la tradición Nygma. Asimismo
fue un reconocido meditador que realizó retiros cortos y largos,
además de mantener una práctica diaria durante toda su
vida.
Se dice que previó la amenaza comunista china y, aun cuando
se había profetizado que viviría hasta la edad de setenta
y ocho años, usó sus poderes tántricos para acortar
la vida y reencarnar, a fin de que los chinos encontraran la resistencia
de un fuerte y joven Dalai Lama.
Bibliografía
1. The Fourteen Dalai Lamas. A Sacred Legacy of Reincarnation. Glenn
H. Mullin. Clear Light Publishers, Santa Fe, New Mexico, 2001.
2. El Señor del Loto Blanco. Claude B. Levenson. Fondo de Cultura
Económica. México, 1994.
3. Mystical Verses of a Mad Dalai Lama. Glenn H. Mullin. Quest Books,
Wheathon, Illinois, 1994.
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